El expresidente iraní de línea dura Mahmoud Ahmadinejad se inscribió el domingo como posible candidato para las elecciones presidenciales, en un intento de recuperar el puesto después de que el presidente del país falleciera en un choque de helicóptero.

La inscripción del exmandatario aumentaba la presión sobre el líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei. Durante su mandato, Ahmadinejad desafió abiertamente al clérigo de 85 años, y su intento de presentarse en 2021 fue rechazado por las autoridades.

Mahmoud Ahmadinejad


El regreso del combativo político, que niega el Holocausto, se producía en un momento de tensiones agravadas entre Irán y Occidente por el rápido avance del programa nuclear iraní, su suministro de armas a Rusia para su guerra a Ucrania y su amplia persecución de la disidencia.

Mientras tanto, el apoyo iraní a milicias aliadas en Oriente Medio ha ido ganando relevancia con los ataques de los rebeldes hutíes en Yemen contra barcos en el Mar Rojo debido a la guerra entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza.

Ahmadinejad era el candidato más destacado inscrito por el momento. En declaraciones tras inscribirse, prometió buscar una “interacción constructiva” con el mundo y mejorar relaciones económicas con todos los países.

Los problemas económicos, políticos, culturales y de seguridad van más allá de la situación en 2013”, dijo Ahmadinejad en referencia al año en el que dejó la presidencia tras dos mandatos.

Tras hablar con los periodistas ante unos 50 micrófonos, Ahmadinejad alzó un dedo y dijo: “¡larga vida a la primavera, larga vida a Irán!”.

Antes de su llegada al Ministerio del Interior, sus partidarios corearon lemas y ondearon banderas iraníes. Pronto rodearon a Ahmadinejad, de 67 años, mientras exclamaban “¡Dios es grande!”.

El expresidente bajó las escaleras del ministerio y mostró su pasaporte, como es costumbre, a docenas de fotógrafos y periodistas que cubrían el proceso de registro. Mientras una mujer tramitaba su candidatura, se sentó vuelto hacia los periodistas y asintió y sonrió para las cámaras.

Se han convocado elecciones para el 28 de junio para sustituir al presidente Ebrahim Raisi, un político de línea dura y protegido de Jamenei, que murió en un choque de helicóptero en mayo junto con otras siete personas.

El expresidente del parlamento Ali Larijani, un conservador muy cercano al expresidente relativamente moderado Hassan Rouhani, ya se había inscrito, al igual que el exjefe del Banco Central de Irán, Abdolnasser Hemmati, que también se presentó en 2021.

No estaba claro quién más podría intentar presentarse. El presidente en funciones del país, Mohammad Mokhber, hasta ahora un burócrata discreto, podría ser el favorito porque ya se le ha visto reunirse con Jamenei. También se baraja como posible aspirante al expresidente reformista Mohamad Khatami, pero al igual que Ahmadinejad, no está claro si su candidatura se aceptaría.

El periodo de inscripciones de cinco días termina el martes, y se espera que el Consejo de Guardianes publique su lista definitiva de candidatos en un plazo de 10 días. Eso permitiría una campaña abreviada de dos semanas antes de los comicios a finales de junio.

Ahmadinejad completó dos mandatos de cuatro años entre 2005 y 2013. Según la ley iraní, podría volver a presentarse tras cuatro años fuera del puesto, pero sigue siendo una figura divisiva incluso dentro de la línea dura. Su disputada reelección en 2009 provocó enormes protestas del “Movimiento Verde” y una dura represión en la que miles de personas fueron detenidas y docenas murieron.

En el extranjero se convirtió en una caricatura de la percepción occidental del lado más oscuro de la República Islámica al cuestionar el Holocausto, insistir en que Irán no tenía ciudadanos homosexuales e insinuar que Irán podría construir un arma nuclear si decidía hacerlo.

Sin embargo, sigue siendo popular entre los pobres por sus iniciativas populistas y sus programas de construcción de vivienda. Desde que dejó el cargo ha incrementado su presencia en redes sociales y escribe cartas muy publicitadas a líderes mundiales. También ha criticado la corrupción en el gobierno, aunque su propia administración fue acusada de sobornos y dos de sus vicepresidentes fueron encarcelados.

Jamenei advirtió a Admadinejad en 2017 que si se presentaba al cargo de nuevo crearía una “situación divisiva” que sería “dañina para el país”. Jamenei no dijo nada durante el intento de Ahmadinejad de 2021, cuando su candidatura fue rechazada pro el Consejo de Guardianes de 12 miembros, un comité de clérigos y juristas supervisado pro Jamenei. Ese comité nunca ha aceptado a una mujer ni a nadie que pida cambios drásticos en la gobernanza del país.

Ese comité podría rechazar de nuevo a Ahmadinejad. Sin embargo, la pugna por sustituir a Raisi aún no ha atraído a ningún candidato con un apoyo claro y diferencia de Jamenei.

El periodista de Associated Press Nasser Karimi en Teherán, Irán, contribuyó a este despacho.

AP