A medida que envejecemos, el se vuelve aún más crucial para mantener la salud y la vitalidad. Es por eso que la Escuela de Salud de la Universidad de Harvard ha identificado dos tipos de ejercicios ideales para fortalecer el abdomen después de los 50 años. Estos ejercicios no solo ayudan a tonificar los músculos centrales, sino que también contribuyen a prevenir problemas relacionados con el envejecimiento, como la pérdida ósea y la debilidad muscular.

Según los expertos, los entrenamientos de fuerza son fundamentales para fortalecer y tonificar los músculos, especialmente a medida que envejecemos y nuestros huesos comienzan a deteriorarse. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es realizar actividades físicas aeróbicas moderadas durante al menos 150 a 300 minutos semanales o actividades físicas intensas durante un mínimo de 75 a 150 minutos por semana. Sin embargo, también es importante incorporar ejercicios específicos para fortalecer el y la zona central del cuerpo.


La Escuela de Salud de Harvard advierte contra los abdominales tradicionales, como los sit-ups y los crunchs, que pueden ser perjudiciales para los adultos mayores. En su lugar, recomiendan ejercicios que trabajen varios grupos musculares a la vez, como el puente de glúteos y la plancha. Estos ejercicios no solo fortalecen los músculos del abdomen, sino que también ayudan a fortalecer los músculos de la espalda, los brazos y los hombros.


El puente de glúteos, a menudo malinterpretado como un ejercicio que solo trabaja los glúteos y las piernas, en realidad es uno de los mejores para fortalecer el core. Este ejercicio implica elevar la espalda y los glúteos mientras se contrae el abdomen, lo que crea una contracción desde la caja torácica hasta la pelvis y desde el ombligo hasta la espalda.

Por otro lado, la plancha es conocida por su capacidad para trabajar casi todos los músculos del cuerpo al mismo tiempo. Al sostener una posición de flexión, este ejercicio crea una contracción del core, los brazos y los músculos de los hombros. Es fundamental mantenerse lo más rígido posible durante la plancha, como si se fuera una tabla de madera.