Insólito en la vida del astro argentino. Lionel Messi, el mismísimo Dios del fútbol para millones, ha confesado su calvario... ¡con sus vecinos! Resulta que la superestrella del balompié vivió un drama oculto durante su turbulento paso por el PSG.

Messi


Según una reciente entrevista, la ostentosa mansión parisina de Messi se convirtió en un ¡campo minado de tensiones! ¿La razón? La pasión futbolera desbordante de sus retoños, Thiago, Mateo y Ciro. Al parecer, los pequeños Messi convertían la sala en un festival de pelotazos y gritos de ¡gol!, generando la ira de sus pacatos vecinos.

Las quejas no tardaron en llegar. Timbres sonando a deshora, súplicas desesperadas por un poco de silencio... ¡e incluso acusaciones de ser una familia "jodida"! Messi, acostumbrado a lidiar con las entradas bruscas de los defensores rivales, se vio acorralado por un enemigo invisible: la queja vecinal.


¡Imaginen la escena! El mejor jugador del mundo, ganador de siete Balones de Oro, agachando la cabeza ante el enfado de un vecino en pantuflas. ¿Habrá derramado Messi alguna lágrima silenciosa en su lujoso baño parisino? La duda atormenta a los fanáticos.

Este drama hogareño pone en tela de juicio la capacidad de adaptación de las superestrellas. Si hasta Messi, con su chequera inagotable y su séquito de asistentes, la pasó tan mal... ¿qué esperanza hay para el resto de los mortales?

Pero la historia no termina ahí. Fuentes cercanas al entorno Messi revelan que el jugador estaría considerando una terapia familiar para reconvertir a sus hijos en pequeños Neymares de salón... ¡o al menos enseñarles a jugar al fútbol con sordina!