Durante dos décadas, Dirk Dymarski vivió entre albergues de emergencia para personas sin hogar y en las calles. "No tener un hogar durante 20 años fue una lección para mí en todos los sentidos, porque yo mismo solía pensar y actuar de forma discriminatoria y estigmatizadora", explica a DW. "En los últimos años, me di cuenta de que cualquiera puede llegar a esa situación y de que salir de ella es difícil".

Cómo planea #Alemania no tener más personas sin hogar en 2030 | #VIVIENDAS |


El mayor obstáculo para las personas sin hogar que intentan encontrar uno, afirma Dymarski, es el estigma. "Si quieres encontrar un lugar asequible donde vivir, la primera pregunta que te hacen es: ¿Dónde vives actualmente? Y si le dices a un posible arrendador que vives en un albergue, serás rechazado".

¿Fin del sinhogarismo?

El número de personas sin hogar ha aumentado en los últimos años debido a la falta de viviendas asequibles en Alemania. Aunque las cifras exactas son difíciles de precisar, el Gobierno calcula que hay unas 375.000 personas sin hogar en el país. Pero el grupo de ayuda a personas sin hogar BAG-W señala que son más de 600.000 personas las que no tienen un hogar y, de ellas, unas 50.000 viven en la calle.

Las cifras incluyen a quienes no tienen contrato de alquiler ni vivienda propia. Las autoridades alemanas están obligadas a proporcionar refugios de emergencia a las personas que viven en la calle, pero muchos de los afectados prefieren quedarse en las calles porque los refugios a menudo carecen de seguridad.

Es la primera vez que un Gobierno federal alemán elabora un "Plan de Acción Nacional" para acabar con el sinhogarismo en el país para 2030. El documento publicado por el Ministerio de Vivienda a finales de abril, comprende 31 puntos, como construir viviendas sociales, combatir la discriminación en el mercado de la vivienda, entre otros.

"Una vivienda más asequible está en el centro de la lucha contra el sinhogarismo", declaró en un comunicado la ministra de Vivienda, Klara Geywitz. "La existencia de esta directriz a escala nacional era un deseo explícito de la sociedad civil, de las muchas personas que se ocupan de los sin techo".

"El hecho de que los políticos se ocupen de este asunto es positivo", comentó a DW Lars Schäfer, portavoz la organización benéfica Diakonie, de la Iglesia Protestante. Pero también afirmó que los 31 puntos del plan no son más que "una colección de medidas ya acordadas anteriormente por el Gobierno, y algunas nuevas que no implican cambios en la ley, ni en las inversiones, y esos son los dos pilares más importantes".

Como ejemplo, sirve el punto número uno: el compromiso de 18.150 millones de euros que el Gobierno federal va a dar a los estados federados alemanes para construir viviendas sociales entre 2022 y 2027. Este fondo ya se anunció hace dos años -y el Gobierno se vio obligado a admitir el año pasado que solo se habían puesto a disposición 22.545 nuevas unidades en 2022, muy lejos de su objetivo de 100.000 al año.

"Vivir en la calle es estar en guerra"

Lo mismo piensan otras organizaciones. "Plan de Acción suena a: 'Ya está, ya tenemos un plan y ahora lo pondremos en marcha'" afirma Corinna Müncho, directora del proyecto Housing First, de Berlín. Pero las autoridades estatales y locales "aún no saben cómo ejecutarlo".

Un cliente me dijo una vez que "vivir en la calle es como estar en guerra", explica Müncho a DW. "Todos los días estás en modo supervivencia, desprotegido, constantemente vigilante, no tienes espacio privado, ni intimidad: las necesidades primarias no están cubiertas. Eso afecta tu psiquis. De hecho, tu cerebro se reconstituye para poder afrontarlo".

¿Qué se puede hacer?

Schäfer cree que hay medidas concretas que los Gobiernos podrían tomar, pero que el plan de acción no incluye: por ejemplo, las autoridades locales podrían establecer cuotas de personas sin hogar en las nuevas viviendas sociales o el Gobierno podría asignar parte del presupuesto para construir viviendas sociales para los sin techo.

Las organizaciones benéficas afirman que la situación del mercado de la vivienda actual es tan crítica, que muchas personas permanecen atrapadas en albergues durante años. El nuevo plan del Gobierno es un intento de mejorar esa situación pero, para los activistas, es más bien una declaración de intenciones.